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Lorca recuperará el complejo hidráulico del Molino del Escarambrujo para convertirlo en su mayor atractivo de la ''Cultura del Agua'', abierto a todos los ciudadanos

El Alcalde anticipa que el objetivo es que el Molino del Batán albergue una Escuela de Hostelería para la formación de los profesionales del sector. El edificio y sus jardines serán recuperados para que sean visitables durante todo el año.

4 de enero de 2019. El Alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, ha informado que la ciudad ha solicitado una subvención de casi 800.000 euros destinada a financiar las obras incluidas en el proyecto de consolidación del complejo hidráulico del Molino del Escarambrujo, unas de las construcciones más importantes que alberga el municipio dentro del legado patrimonial hidráulico. El Primer Edil ha explicado que el Ayuntamiento ha planificado la recuperación, rehabilitación y puesta en marcha de este enclave con el objetivo de ponerlo a disposición de todos los lorquinos, incluyendo que sea visitable por todos los ciudadanos que lo deseen a la mayor brevedad posible. Será un espacio abierto y de encuentro cultural, ejemplo de nuestra Cultura del Agua.

Uno de los retos principales es conseguir que el Molino de Batán albergue una Escuela de Hostelería, que sirva para formar a los profesionales del ramo. Sabemos que no es una cuestión rápida, pero es el momento de emprender el camino, porque será de una forma de aprovechar de una manera efectiva esta inversión y de poner a disposición de los lorquinos una infraestructura atractiva y rentable socialmente. Estamos hablando de una Escuela de Hostelería que ofrezca formación y cualificación profesional.

Fulgencio Gil ha señalado que somos conscientes de las especiales dificultades que supone la ejecución de una obra de este calado, con muchas particularidades debido a la antigüedad del inmueble, lo que constituye un reto a la hora de materializar los trabajos. Es por ello que, una vez que se ha cedido la propiedad del mismo al pueblo de Lorca por parte de sus anteriores dueños, hemos procedido a redactar el proyecto que hoy presentamos a los lorquinos. Se trata, en una primera etapa, de actuar para estabilizar las estructuras que permanecen en pie, incluyendo los 3 molinos, los elementos estructurales de la construcción y sus correspondientes fachadas. Para este primer paso contamos con el apoyo que me ha expresado tanto el Presidente de nuestra Región, Fernando López, como la consejera de Cultural, Miriam Guardiola, que son conscientes de la notable trascendencia del

Los lorquinos cuidamos el agua como nadie, de hecho la historia de Lorca está determinada por la lucha por el agua, lo que se ha plasmado en múltiples infraestructuras que nos permiten aprovechar hasta el más mínimo recurso disponible, mimando cada gota de agua. Somos conscientes de lo que realmente vale y eso es algo que tenemos marcado en nuestro ADN, por lo que el complejo del Molino del Escarambrujo, una vez que consigamos rehabilitarlo, ejemplificará mejor que cualquier otro elemento, los ingenios que hemos sido capaces de desarrollar para beneficio de nuestra agricultura, y, en general, de nuestro modo de vida.

Fulgencio Gil ha anticipado que la planificación municipal contempla que, una vez consolidado el edificio y sus molino, sean los talleres de formación y empleo que realiza la concejalía de Desarrollo Local los que se encarguen de implementar los servicios de fontanería, electricidad, asumiendo también las tareas de albañilería, jardinería y riego, como principales cuestiones-.

La finalidad de la restauración integral de la parcela es la de establecer un espacio polivalente que contará con un gran salón capaz de acoger la celebración de eventos culturales, festivos y sociales de cualquier tipo. Se acometerá, además, la musealización de los molinos de acero y cubo, y se aprovecharán los elementos vegetales del exterior para la definición de un jardín botánico visitable, así como una huerta mediterránea.

Vamos a establecer en Lorca un circuito cultural único, del que el Molino del Escarambrujo es una pieza clave. Los lorquinos estamos haciendo historia recuperando nuestro patrimonio cultural y monumental. La importancia de lo que hemos conseguido se verá engrandecida cuando las próximas generaciones nos evalúen, no me queda duda. Somos una ciudad mejor y más fuerte que antes de sufrir los terremotos de 2011, y podemos estar orgullosos de lo logrado.

El estado del edificio, según el criterio del técnico responsable de la redacción del proyecto, Francisco José Fernández, es crítico, incluso con varias de sus partes en ruina. Por este motivo la intervención a efectuar será muy cuidadosa. El objetivo es recuperar los volúmenes perdidos utilizando técnicas tradicionales de construcción; sillería y mampostería, con fábricas de ladrillo visto para diferenciar las nuevas obras. Para ello recurrimos al empleo de elementos tradicionales tales como madera, teja árabe, mortero de cal, lo que nos va a permitir recuperar la imagen histórica del conjunto, que se perdió, respetando su línea e integridad.

Como partes más destacadas del Molino del Escarambrujo hemos de destacar el trabajo de sillería de sus arcos, siendo el empaque del edificio con sus ingenios hidráulicos lo más llamativo. Se trata de uno de los ejemplos más significativos de infraestructura de aprovechamiento de recursos hídricos, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. Dispone de 3 casas y se encuentra situado en la pedanía de Río. Cuenta con 20.005 m2. El complejo hidráulico incluye elementos de ingeniería hidráulica utilizados para facilitar la toma de agua de la acequia conocida como de Alcalá. Estamos hablando de un inmueble que ha sido reconocido como Bien de Interés Cultural con la categoría de lugar de interés etnográfico.

Sus elementos facilitan la toma de agua a través de la acequia Alcalá, conocida hoy como de Sutullena, de origen árabe y datada del siglo XIII. Según la documentación de la que se dispone, ya estaba construido y en funcionamiento en 1786. Reúne valores de singularidad, integridad y autenticidad sobresalientes. Como estructuras principales encontramos el Molino de Cubo, el primero en construirse en 1786 y en el que, desde las grandes balsas, el agua llegaba al sistema de cubos que aseguraba la molienda. El siguiente es el Molino de Aceña, llamado así porque el elemento que hace girar todo el sistema de molienda es una aceña o rueda vertical. Por último, se incluye el edificio del Batán, construido en el primer tercio del siglo XIX y que fue transformado en vivienda.