El artista lorquino Carlos García Peñarrubia hace un recorrido visual por los momentos de mayor intensidad de una de las tradiciones más arraigadas de esta tierra
‘Semana Santa en Lorca. No hay color’, juega magistralmente con las luces y sombras, sintetizando imágenes icónicas que consagran a la ‘Semana de Pasión’ lorquina
Fulgencio Gil Jódar, alcalde: “Carlos lleva años captando con su cámara la esencia de cada uno de nuestros desfiles, de nuestras procesiones, y en esta exposición comparte esa faceta más íntima en los prolegómenos de nuestros días grandes”
Lorca, 26 de febrero de 2026. La ‘otra’ Semana Santa. La que tiene lugar mientras las imágenes cruzan el umbral de sus templos donde permanecen custodiadas durante todo el año, la que protagoniza encuentros en la carrera secundaria mientras en la principal los palcos son un bullir de gentes ansiosas por ver llegar sus colores, la más intimista con encuentros de imágenes y tronos, protagoniza ‘Semana Santa en Lorca. No hay color’, del artista lorquino Carlos García Peñarrubia, que este jueves ha inaugurado el alcalde, Fulgencio Gil Jódar, en el Palacio de Guevara.
Instantes, momentos, detalles, de la Semana Santa lorquina, que configuran el Paso Azul, Paso Blanco, Paso Encarnado, Paso Morado, Paso Negro y la Archicofradía de Jesús Resucitado. Un recorrido visual por los episodios más intensos de una de las tradiciones más arraigadas de esta tierra. “Los tambores y las cornetas ya anuncian en las calles que está próxima la Semana Santa. Las naves y casas de los pasos son un ir y venir de mayordomos que preparan los Desfiles Bíblico Pasionales, y los ensayos de tronos ocupan la ciudad. Hay ganas de echarse a la calle de vivir nuestros días grandes y esta exposición es un aliciente para los lorquinos, pero también una carta de presentación, para los que nos visitan”, ha afirmado el alcalde, Fulgencio Gil Jódar.
En la Sala del Barroco, en la también conocida como Casa de las Columnas el autor juega magistralmente con las luces y sombras, sintetizando imágenes icónicas que consagran a la ‘Semana de Pasión’ lorquina. “Carlos es conocido por todos. Lleva años captando con su cámara la esencia de cada uno de nuestros desfiles, de nuestras procesiones y, en esta exposición, comparte esa faceta más íntima en los prolegómenos de nuestros días grandes”, ha añadido.
Están todos los colores, en una exposición que únicamente conjuga el blanco y negro, en la que el artista relata esos instantes con fotografías, el arte de escribir o pintar con luz. “Es un apasionado de la fotografía. Es habitual encontrarlo en la arena de la carrera principal, pero también en la secundaria y a la salida de las imágenes. La exposición es un recorrido visual por los momentos más intensos. Esos que los lorquinos no queremos perdernos, que nos emocionan y que nos hacen llegar tarde a los palcos”, ha explicado.
El artista juega con el título de la exposición: “No hay color se refiere a que es en blanco y negro. Se trata de fotografías en dos formatos, resumen de dos años de intenso trabajo, aunque he querido incorporar alguna más antigua de forma excepcional”, ha aportado, para añadir que se trata de su segunda exposición individual, aunque ha formado parte de otras de carácter colectivo. “Es una selección de cientos, miles de fotografías”.
La Semana Santa suele vivirla detrás del objetivo de su cámara que ha ido cambiando con el paso de los años, pero recuerda aquella primera que le llevó por una afición que no ha abandonado desde niño. “Siempre he hecho fotos. Las hago desde muy pequeño. Mi primera cámara me llegó cuando tenía 9 o 10 años y, desde entonces, siempre he hecho fotos. Y, especialmente, me gusta hacer fotografías de momentos, instantes, detalles, que tienen que ver con la Semana Santa. La exposición es una forma de mostrar ese trabajo íntimo, de compartir mi visión por esta tradición tan nuestra, aunque siempre da un poco de vértigo mostrar algo tuyo y ver qué opinan los demás”, ha señalado el artista.
Y ha expresado que “en cada fotografía he intentado transmitir el sentir de un pueblo que vive y se desvive para tan grande emoción. La fotografía en blanco y negro acentúa esta vivencia, despojando la escena de lo superfluo para revelar su esencia. La carencia de color conduce la mirada hacia lo esencial, permitiendo que la imagen hable sin intermediarios. Porque en Lorca, la Semana Santa no se contempla: se vive, y estas imágenes que aquí traigo son reflejo profundo de ese sentir que, aunque separa por pertenecer, en cambio une a toda una ciudad”.
La exposición, que se ha inaugurado este jueves, permanecerá abierta hasta el domingo, 15 de marzo. La expectación era máxima, como todo lo que tiene que ver con la Semana Santa lorquina, y más cuando es precisamente un procesionista quien la protagoniza como fotógrafo. “Es la visión no sólo de un artista, de un amante de la fotografía, sino de alguien muy vinculado con la Semana Santa, por lo que los momentos que ha logrado captar con su objetivo son los que buscamos los lorquinos. Encuentros entre la Amargura y la Dolorosa con el Cristo de la Sangre, a las puertas de la Capilla del Rosario o en la Cuesta de San Francisco, detalles de imágenes, tronos… Fotografías que estoy seguro querrán muchos para poder llevárselas a su casa y dar continuidad a esos instantes por siempre”, ha concluido Gil Jódar.