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Las obras de restauración del Palacio de Guevara sacan a la luz una flauta travesera del siglo XVIII con un gran valor histórico y musical

La flauta, que consta de 6 piezas: 1 cabeza, 3 cuerpos de mano izquierda, 1 cuerpo de mano derecha y 1 pie con llave, está fabricada en madera de boj, comúnmente usada para este tipo de instrumentos, junto con el ébano y el marfil. Además, podría tratarse de un instrumento de procedencia italiana, más concretamente, ligado al entorno de la familia de torneros Panormo, activa en Nápoles, París y Londres en la segunda mitad del siglo XVIII
25 de octubre de 2016. El Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Lorca, Agustín Llamas, ha presentado esta mañana la flauta travesera encontrada en el Palacio de Guevara de Lorca durante las obras de reparación de los daños causados por el terremoto de 2011 en dicho monumento histórico.

Agustín Llamas ha señalado que “se trata del modelo de flauta travesera habitualmente en auge durante el siglo XVIII, hoy conocido como "traverso barroco" o "flauta travesera barroca". En concreto, responde a la tipología cilíndrico-cónica en cuatro secciones con una llave, vigente a partir de la década de 1.720, cuando sustituyó al anterior modelo en tres secciones. La flauta está guardada en un estuche de madera rojiza, aparentemente de cerezo o cedro, con tapa redondeada, dividido internamente en cinco apartados. El aspecto del estuche es modesto, no corresponde a la calidad del instrumento, y, posiblemente, tampoco a la época de su construcción”.

El Concejal de Cultura ha explicado que “la flauta está fabricada en madera de boj, comúnmente usada para este tipo de instrumentos, junto con el ébano y el marfil. El uso de este último material, su tamaño y su torneado otorgan al instrumento el perfil de un objeto de valor, con un diseño algo anticuado respecto a la tendencia a la simplificación y estilización de la segunda mitad del siglo. El instrumento consta de 6 piezas: 1 cabeza, 3 cuerpos de mano izquierda, 1 cuerpo de mano derecha y 1 pie con llave. La pieza intermedia aparece como la más desgastada, y es la única que conserva en las juntas restos del hilo de lino, posiblemente, original - en tiempos posteriores se usaría el algodón para este fin -.

Llamas ha destacado que “el estado de conservación de la flauta se puede considerar excepcionalmente bueno, con la excepción de algunas pequeñas resquebrajaduras y otros signos de desgaste que no comprometen su integridad. El instrumento no presenta ninguna marca de su constructor, aunque sí muestra varios elementos que podrían ser útiles para la identificación de la época de construcción y, posiblemente, también de su procedencia. Como elemento particular de su diseño, hay que destacar la presencia de un pequeño rectángulo transversal que excede el ancho de la pieza, situado en el límite interno del tercio superior. Cabe destacar que el primer análisis superficial del instrumento permite suponer que podría tratarse de un instrumento de procedencia italiana, más concretamente, ligado al entorno de la familia de torneros Panormo, activa en Nápoles, París y Londres en la segunda mitad del siglo XVIII. Si esta hipótesis de procedencia se confirmara, el hallazgo de esta flauta tendría un particular valor musical, debido a su contribución al estudio de la escuela italiana de fabricación de instrumentos de viento y de sus ramificaciones en España”.

El Edil de Cultura ha indicado que “por su aspecto exterior, los detalles de su construcción y el estado de conservación, todo apunta a que la flauta encontrada en el Palacio de Guevara es un instrumento original, fechable aproximadamente entre 1.750 y 1.800 como tarde. Se trataría por lo tanto de una pieza singular con particular relevancia para el patrimonio cultural. Su hallazgo reviste especial importancia, debido a la extrema rareza de estos instrumentos en el territorio español, y a la posible trazabilidad de su presencia histórica para este ejemplar en particular. Hay que destacar el buen mantenimiento, la presencia de las piezas intercambiable para el cambio de diapasón, la calidad de los materiales y el notable esmero de la factura. Su localización en un entorno familiar y cultural bien definido le añade valor al que tiene como pieza histórica”.

Agustín Llamas ha añadido que “también, presenta elementos que denotan su utilización por parte de una persona competente y versada en su manejo, posiblemente un profesional o un amateur avanzado, además, quien utilizaba la flauta necesitaba además diferentes diapasones, lo cual podría sugerir que viajaba o frecuentaba ambientes musicales alejados entre sí”.

El Concejal de Cultura ha señalado que “al instrumento musical original no se le debe dar un uso funcional, debido a los peligros que esto supone para un material tan antiguo, especialmente en instrumentos de viento. Tras la restauración, el original será expuesto al público en un emplazamiento definitivo y acondicionado, y en las condiciones de iluminación, humedad y temperatura adecuadas para este tipo de instrumentos históricos, además contará con un soporte informativo y educativo que dará a conocer su historia. Además, la existencia de una copia funcional del instrumento reconstruido permitiría su efectiva participación en iniciativas de carácter musical”.